Morena ya cruzó la línea. Lo que están intentando con la reforma al artículo 63 de la LFPCA no es solo una modificación legal: es un ataque directo contra cualquier ciudadano que se atreva a defenderse del Estado.
Quieren que el SAT tenga la capacidad de tumbar tus quejas, bloquear tus recursos y dejarte totalmente indefenso frente a sus abusos. Así, sin rodeos. Un gobierno que decide cuándo puedes quejarte… y cuándo no.
Eso no es política fiscal. Eso es terrorismo de Estado con código de barras.
El plan es transparente: quitarte las armas y quedarse con todo el poder
Con esta reforma, el SAT podría:
- Invalidar o desechar tu queja antes de que siquiera llegue a un tribunal.
- Convertir cualquier abuso en un acto “incuestionable”.
- Aplastarte con procedimientos que ya no podrías frenar.
- Decidir, en los hechos, quién merece defensa y quién no.
Es un gobierno que quiere ser acusador, juez y verdugo al mismo tiempo.
Un Estado que te dice: “si te equivocamos, te fregaste… no tienes derecho a protestar.”
Morena ya no gobierna: domina
Este no es un error. No es un mal cálculo. No es una ocurrencia.
Es una estrategia deliberada para eliminar contrapesos, para blindar al gobierno, para callar a quien incomode y para convertir al SAT en el garrote perfecto.
Se volvieron adictos al poder. No lo ocultan. No lo disimulan. No lo controlan.
Por eso ahora buscan legalizar su impulso más oscuro:
que el ciudadano no pueda defenderse de ellos.
Esto ya no es fiscalización: es intimidación institucional
Un SAT con poder para tumbar tus quejas no recauda: extorsiona.
No fiscaliza: persigue.
No corrige: castiga.
Y todo con la bendición legal de un Congreso sometido.
No tienen llenadera
Cada reforma de Morena va en la misma dirección:
más vigilancia, más castigo, más discrecionalidad, más control.
Ahora van por lo único que les faltaba para cerrar el círculo:
dejarte sin voz, sin defensa y sin opciones.
Y cuando un gobierno elimina la posibilidad de defenderte…
es porque piensa usarte como enemigo.













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