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El hombre que se fleta por México contra viento y marea

A ver, hablemos claro. En un mundo donde muchos se esconden o agachan la cabeza, Ricardo Salinas Pliego acaba de dar un golpe en la mesa que nos pone a pensar a todos. No es solo cuestión de lana; es una cuestión de huevos y de amor propio por este país que tanto nos duele y nos apasiona.

Mucho más que puros números

Hay que tener memoria. En los últimos 20 años, sus empresas le han metido a la caja de México más de 300 mil millones de pesos sólo en impuestos, además de brindar trabajo a 200mil familias. ¡Piénsalo un segundo! Es una cifra que marea. Mientras otros le juegan al vivo, él ha estado ahí, al pie del cañón, cumpliéndole a los mexicanos. Porque, al final del día, ¿quién puede decir que no se ha partido el lomo por México? Las cuentas ahí están y no mienten.

El trago amargo de pagar por la paz

Ahora, aquí viene lo que realmente cala. El tío Richie lo dijo sin pelos en la lengua: va a pagar más, aunque le parezca una jalada y esté en total desacuerdo. ¿Por qué lo hace? No es porque le sobre el dinero o porque crea que es justo, ¡claro que no! Lo hace para que ya dejen de estarlo molestando, para cerrar esa página de ataques que parecen no tener fin. Es ese sacrificio personal de decir: «Órale, ahí está, pero dejen de estorbar para que podamos seguir trabajando».

¿Te imaginas la frustración de sentir que te traen entre ojos solo por querer hacer las cosas a tu modo? Pues él decidió cortar por lo sano.

«Borrón y cuenta nueva»

La frase es contundente y se siente como un respiro: «A partir de ahora, no debemos nada al gobierno, por ningún concepto». Esa libertad no tiene precio. Es sacudirse el polvo y decir: «Ahora sí, ya no tienen pretexto para señalarme».

Pero ojo, que esto no se queda en un cheque. Salinas sabe que el problema de fondo no es el dinero, sino el chip que traemos los mexicanos. Nos está retando a una revolución cultural de verdad. Quiere que dejemos de pensar en pequeño y que nos atrevamos a ser dueños de nuestro destino.

Al final, uno se queda pensando: ¿cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a soltar esa cantidad de dinero solo para que el país avance y nos dejen trabajar en paz? Es un tema complejo, con muchos matices, pero lo que es innegable es que el tipo no se raja. México necesita gente que, aunque le lluevan críticas, siga apostando por el futuro.

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