Algo serio está ocurriendo en México y los datos oficiales lo confirman. No se trata de percepciones ni de discursos opositores: son cifras del propio gobierno federal.
De acuerdo con el más reciente reporte de TResearch International, elaborado con información oficial del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en noviembre de 2025 se dieron de baja 3,289 patrones afiliados, una caída mensual de –0.3% respecto a octubre. Con ello, el total nacional se ubicó en 1,036,119 empresas formales registradas.
Este retroceso no es un hecho aislado ni un “ajuste estacional”. Es la confirmación de una tendencia de debilitamiento económico que ha marcado prácticamente todo 2025.
Un año completo perdiendo empresas formales
La lectura anual es todavía más preocupante. Al comparar noviembre de 2025 con el mismo mes de 2024, el número de patrones afiliados al IMSS muestra una contracción de –2.3% a nivel nacional. En términos prácticos, esto significa miles de negocios que cerraron, se redujeron o migraron a la informalidad.
Este dato contrasta con el comportamiento histórico del país: en los últimos 28 años, México había acumulado un crecimiento neto de alrededor de 345 mil patrones. Hoy, ese dinamismo parece haberse frenado de manera abrupta.
Tamaulipas, el peor caso del país
El impacto no es homogéneo, pero el mapa nacional deja señales claras de alarma. Solo dos entidades federativas lograron crecimiento anual en noviembre de 2025:
- Oaxaca: +0.8%
- Hidalgo: +0.2%
El resto del país presentó cifras negativas.
El caso más grave es Tamaulipas, que encabeza la caída nacional con una contracción de –5.5% en el número de empresas formales en solo un año, el peor desempeño de toda la República. Esto no es un simple dato estadístico: es una señal clara de deterioro del entorno para hacer negocios, invertir y generar empleo.
Menos empresas, menos empleo, menos futuro
Cuando las empresas cierran o se van, no ocurre por casualidad. Es el resultado de un entorno adverso que combina inseguridad, presión fiscal, falta de apoyos reales, incertidumbre jurídica y decisiones públicas que ahuyentan la inversión.
Las consecuencias son directas y encadenadas:
- Sin empresas, no hay empleo formal.
- Sin empleo, no hay recaudación sostenible.
- Sin recursos, el Estado pierde capacidad de acción.
- Y sin rumbo económico, crecen la informalidad, la pobreza y la inseguridad.
La reducción persistente de patrones afiliados al IMSS es uno de los indicadores más claros de que la inversión formal está perdiendo terreno en México. No es solo una cifra: es un reflejo del día a día que viven millones de familias.
Los datos están ahí
Los números no mienten. La realidad económica no se corrige con discursos, bots o propaganda.
Vale preguntarlo con claridad, más allá del ruido político y de los simpatizantes incondicionales del poder:
¿Somos más los que queremos una mejor calidad de vida, empleo digno y estabilidad para nuestras familias,
o vamos a seguir normalizando que México pierda empresas, oportunidades y futuro?
Los datos están ahí.
Solo quien decide no verlos, los ignora.













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