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Ricardo Salinas vuelve a burlarse del gobierno

Con una sola frase y en cuestión de minutos, Ricardo Salinas Pliego volvió a exhibir al gobierno federal. “Les debo unas gorras”, escribió en redes sociales, un mensaje que fue leído como una burla directa a una administración que insiste en confrontarlo y que, una y otra vez, termina perdiendo el control del relato público.

Lejos de mostrar preocupación o cautela, el empresario optó por el sarcasmo, dejando claro que no solo no está acorralado, sino que sigue jugando en ventaja. Cada intento oficial por colocarlo contra la pared se transforma en lo mismo: más atención para Salinas y más desgaste para las instituciones que intentan enfrentarlo desde el discurso político.

La reacción fue inmediata. Miles de interacciones confirmaron lo evidente: Salinas entiende el terreno mediático mejor que el propio gobierno. Mientras desde el poder se recurre a comunicados, conferencias y narrativas forzadas, el empresario responde con mensajes simples que desnudan la ineficacia y la obsesión gubernamental por convertirlo en enemigo público.

El episodio vuelve a dejar una constante incómoda para el régimen: cuando el gobierno intenta golpear, termina fortaleciéndolo. La burla no es improvisación, es una señal de dominio. Salinas no responde a la defensiva; responde desde arriba, consciente de que cada choque confirma su tesis de que el poder político ya no controla ni la conversación ni la credibilidad.

Una vez más, el gobierno persiguió el conflicto y Salinas se quedó con la victoria narrativa. En esta disputa, el patrón se repite: el gobierno reacciona, Ricardo Salinas marca el ritmo.

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