Claudia Sheinbaum utilizó su Segundo Informe de Gobierno para proyectar fortaleza, cohesión y continuidad dentro del oficialismo. Sin embargo, la fotografía política que dejó Palacio Nacional contó otra historia: varios personajes relevantes de Morena y de su órbita estuvieron ausentes justo cuando la presidenta insistía en que dentro de su movimiento “no hay divisiones”.
Más de 300 invitados acudieron al Patio Central de Palacio Nacional, entre integrantes del gabinete, gobernadores, legisladores, representantes empresariales y figuras de la vida pública. Las primeras filas estuvieron ocupadas por buena parte del aparato federal, pero fueron precisamente las sillas vacías las que terminaron generando algunas de las preguntas más incómodas para el oficialismo.
Las ausencias incómodas para Morena
Una de las más notorias fue la de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa. La entidad estuvo representada por la gobernadora interina Graciela Domínguez Nava, pero la ausencia de Rocha difícilmente pasó inadvertida en un momento especialmente delicado para la política sinaloense.
Tampoco acudió Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador y uno de los personajes que durante los últimos años adquirió mayor peso dentro de Morena.
Andy sí estuvo presente en el Primer Informe de Sheinbaum, pero esta vez optó por enviar su respaldo mediante redes sociales.
“México es y será siempre un país libre, y la honestidad no es un discurso, sino una forma de gobernar que da resultados”, escribió.
El mensaje buscó transmitir respaldo absoluto a la presidenta, pero su ausencia física alimentó inevitablemente las preguntas sobre su posición actual dentro del movimiento y sobre la relación entre el nuevo grupo presidencial y el círculo político construido alrededor de López Obrador.
Otra silla vacía fue la de Adán Augusto López Hernández.
El senador morenista tampoco acudió después de dejar la coordinación de Morena en el Senado y la presidencia de la Junta de Coordinación Política.
Aunque oficialmente no se ha informado que exista un rompimiento con Sheinbaum, su ausencia se suma a una cadena de movimientos políticos que han reducido su protagonismo dentro del oficialismo.
Gerardo Fernández Noroña tampoco apareció entre los asistentes.
El legislador, acostumbrado a ocupar espacios centrales en los actos políticos de Morena, no explicó públicamente los motivos de su ausencia.
Por separado, cada ausencia puede tener explicaciones perfectamente ordinarias. En conjunto, sin embargo, construyen una imagen mucho menos uniforme de la que Palacio Nacional intenta transmitir.
Sheinbaum dice que no hay divisiones
En medio de este escenario, Claudia Sheinbaum decidió enviar un mensaje explícito:
“Que nadie se equivoque, aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos, lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad”.
La frase resulta políticamente significativa precisamente porque fue pronunciada mientras faltaban personajes que hasta hace poco ocupaban posiciones relevantes dentro de Morena.
Cuando un gobierno necesita subrayar públicamente que no existen fracturas, la pregunta inevitable es por qué considera necesario aclararlo.
Morena continúa controlando buena parte del poder político nacional, pero eso no significa que sea un bloque homogéneo.
La sucesión presidencial, la redistribución de cargos, los grupos vinculados al obradorismo y la consolidación del círculo cercano de Sheinbaum han cambiado los equilibrios internos del movimiento.
El Segundo Informe dejó algunas señales visibles de ese reacomodo.
El gabinete de seguridad cierra filas
En contraste con esas ausencias, el gabinete de seguridad mostró una imagen prácticamente completa.
En las primeras filas estuvieron el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo; el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles; el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, y la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
La presencia de este núcleo permitió a Sheinbaum proyectar control institucional en uno de los temas centrales de su gobierno: la seguridad.
Pero fuera del gabinete presidencial, la fotografía fue mucho menos uniforme.
Maru Campos tampoco acudió
La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, fue otra de las ausentes.
Su inasistencia se produjo mientras existe atención pública sobre investigaciones federales relacionadas con la presunta intervención irregular de agentes estadounidenses en Chihuahua.
Hasta ahora no existe confirmación de que ambos hechos estén relacionados, por lo que vincular directamente la investigación con su ausencia sería especulativo.
Sin embargo, políticamente su falta también contribuyó a que el Segundo Informe estuviera marcado tanto por quienes asistieron como por quienes decidieron no aparecer.
La fotografía que contradice el discurso
Sheinbaum quiso presentar un movimiento unido, disciplinado y sin rupturas.
Pero el Segundo Informe también mostró que Morena atraviesa una etapa de reacomodos internos.
Andy López Beltrán, Adán Augusto López, Gerardo Fernández Noroña y Rubén Rocha Moya representan distintos grupos, trayectorias y espacios de poder ligados al obradorismo. Que todos ellos estuvieran ausentes en un evento central de la Presidencia no demuestra, por sí solo, una ruptura.
Pero tampoco puede reducirse a una simple anécdota protocolaria.
En política, las fotografías cuentan.
Y en esta ocasión, mientras Claudia Sheinbaum aseguraba que dentro de Morena no existen divisiones, varias de las figuras que podrían ayudar a demostrarlo simplemente no estaban ahí.
El verdadero desafío para la presidenta no será repetir que Morena permanece unido, sino demostrarlo conforme avance el sexenio y aumenten las disputas por poder, candidaturas y control político rumbo a los próximos procesos electorales.













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