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AMLO CREÓ EMPRESA PARA MANDAR PETRÓLEO A CUBA CON FUNCIONARIOS NO TAN BRILLANTES

Gasolinas Bienestar, filial de Pemex creada en 2022, ha enviado petrolíferos por más de 26 mil millones de pesos a la isla sin transparencia clara y fue dirigida, en su mayoría, por perfiles ajenos al sector energético.

Gasolinas Bienestar, la empresa privada filial de Petróleos Mexicanos (Pemex) creada durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, se ha convertido en un vehículo opaco para el envío de crudo y petrolíferos a Cuba, sin claridad sobre sus finanzas, sin rendición de cuentas y con una estructura directiva marcada por la falta de experiencia en el sector energético.

Desde su constitución en febrero de 2022, la compañía ha sido administrada por al menos 14 personas, de las cuales la mitad llegó a cargos estratégicos sin trayectoria previa en hidrocarburos. Entre ellos se encuentra su actual director general, Octavio Cristóbal Dávila Rojas, abogado de formación y excolaborador de Conaculta y Grupo Imagen, sin antecedentes técnicos en la industria petrolera.

De acuerdo con reportes financieros entregados a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), Gasolinas Bienestar ha enviado a Cuba petrolíferos con un valor aproximado de 26 mil millones de pesos en apenas 23 meses de operación. Sin embargo, la empresa no ha aclarado públicamente qué parte de esos envíos corresponde a ventas comerciales y cuál a supuesta “ayuda humanitaria”, una distinción que ha sido utilizada de forma discrecional por el gobierno federal.

El apoyo energético de México a la isla ha ido en aumento y solo en 2025 alcanzó exportaciones por más de 10 mil millones de pesos, el nivel más alto en al menos 25 años. El tema volvió a encender alertas internacionales luego de que el Financial Times revelara que México superó a Venezuela como principal proveedor de petróleo de Cuba, lo que podría tensar aún más la relación con Estados Unidos.

Pese a las advertencias, la presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido los envíos bajo el argumento de la soberanía nacional, asegurando que se realizan dentro de un marco legal, aunque hasta ahora no existe información pública suficiente que permita evaluar costos, beneficios o pérdidas para el Estado mexicano.

Empresa privada, recursos públicos y cero transparencia

Aunque Gasolinas Bienestar pertenece a Pemex y a Pemex Transformación Industrial, fue constituida como empresa privada, lo que le permite evadir obligaciones de transparencia. No está sujeta a solicitudes de información ni a auditorías públicas regulares. La única información disponible proviene de reportes entregados a la SEC, debido a que Pemex cotiza en mercados internacionales.

Esta figura legal ha impedido conocer con certeza si la empresa genera utilidades o pérdidas, así como el impacto real de los envíos de crudo a Cuba en las finanzas públicas mexicanas.

Directivos sin perfil técnico y redes políticas

El primer director de la empresa fue Alberto Velázquez García, economista y académico de la UNAM, quien tampoco contaba con experiencia previa en el sector energético. Varios integrantes del primer Consejo de Administración provenían de áreas ajenas al petróleo: seguridad pública, administración del Metro capitalino, venta de electrónicos, banca y academia.

Además, al menos tres consejeros habían sido colaboradores cercanos de Octavio Romero Oropeza, exdirector de Pemex y una de las figuras clave del sector energético durante el gobierno de López Obrador, lo que refuerza la percepción de que Gasolinas Bienestar operó más como un proyecto político que como una empresa técnica y estratégica.

Ajuste tardío

Fue hasta 2023 cuando la empresa renovó su Consejo de Administración e incorporó perfiles con experiencia dentro de Pemex y el sector energético. No obstante, el cambio ocurrió después de que miles de millones de pesos en petrolíferos ya habían sido enviados al extranjero sin una explicación clara al público.

Ante los cuestionamientos, Sheinbaum se comprometió a transparentar la operación de Gasolinas Bienestar y detallar los contratos de venta y donaciones a Cuba. Hasta ahora, esa información sigue sin publicarse de manera completa.

Mientras tanto, Gasolinas Bienestar permanece como uno de los ejemplos más claros de cómo, bajo el discurso de soberanía y ayuda internacional, se creó una empresa privada con recursos públicos, sin controles efectivos y con decisiones que comprometen tanto las finanzas del país como su política exterior.

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