Personal del Instituto Mexicano del Seguro Social salió a las calles de Querétaro para exigir mejores condiciones laborales, medicamentos e insumos suficientes. Durante la movilización, una consigna resumió su indignación: “Dinero sí hay, pregúntenle a Amílcar Olán”.
El reclamo ocurre en medio de las protestas por el aumento salarial de 6.8% acordado entre el IMSS y la dirigencia sindical, así como por las carencias que trabajadores denuncian en hospitales y clínicas: falta de personal, equipo y medicamentos. El Instituto sostiene que sus unidades operan con normalidad y que mantiene mesas de trabajo para atender esos problemas.
El nombre de Olán aparece en investigaciones sobre contratos públicos. Una empresa vinculada a su entorno recibió pedidos del IMSS en Nayarit por 149 millones de pesos en 2024 para surtir un medicamento contra la diabetes. En esas compras, el precio reportado por envase fue de 745 pesos, frente a los 210 pesos pagados en una compra consolidada previa.
Los contratos y la diferencia de precios exigen explicaciones claras. No prueban por sí solos que haya existido un desvío de recursos ni que Olán haya cometido un delito, pero sí alimentan una pregunta incómoda: ¿por qué hay dinero para compras a precios tan distintos mientras el personal denuncia que faltan insumos para atender a los pacientes?
La consigna de los trabajadores convirtió esa contradicción en un reclamo público. Ahora corresponde a las autoridades transparentar las compras y demostrar que cada peso destinado a la salud se traduce en medicamentos, equipo y atención para la población.













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