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Morena se desmorona: narcopolítica, lujos y traiciones le cobran factura

Morena atraviesa uno de sus momentos más delicados desde que llegó al poder. El partido que durante años presumió disciplina interna, respaldo popular y una narrativa de austeridad hoy enfrenta una crisis política marcada por escándalos, rupturas con aliados, desgaste electoral y crecientes cuestionamientos hacia sus principales figuras.

De acuerdo con una encuesta elaborada por Lorena Becerra y difundida por Latinus, la imagen positiva de Morena cayó 14 puntos en menos de un año. En marzo de 2025, el 71% de los encuestados tenía una opinión buena o muy buena del partido; para mayo de 2026, esa cifra bajó a 57%. Al mismo tiempo, la percepción negativa creció de 12% a 30%, un incremento de 18 puntos.

El golpe no solo aparece en la imagen del partido. La intención de voto para diputaciones federales también mostró una caída relevante: Morena pasó de 55% en marzo de 2025 a 41% en mayo de 2026. Además, la aprobación presidencial cayó de 80% a 59% en el mismo periodo, mientras la desaprobación subió de 15% a 39%.

A este deterioro se suma el fracaso político de la movilización en Chihuahua, convocada para exigir la renuncia de la gobernadora Maru Campos. Aunque Morena esperaba reunir al menos diez mil personas, reportes citados en la nota señalan que apenas habrían asistido alrededor de dos mil. El episodio terminó exhibiendo la pérdida de fuerza territorial del partido y dejó imágenes incómodas, como la salida escoltada de Ariadna Montiel y Andrés Manuel “Andy” López Beltrán en medio de protestas.

Pero el punto más grave para Morena está en los señalamientos de presuntos vínculos con el crimen organizado. El caso de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, escaló tras la presentación de acusaciones en Estados Unidos contra él y colaboradores cercanos por presunta conspiración para importar droga, posesión de armas, protección a líderes del cártel y filtración de información confidencial.

La crisis también se refleja dentro de la propia estructura del partido. La salida de Luisa María Alcalde de la dirigencia nacional, el relevo por Ariadna Montiel y las rupturas con el Partido Verde en varios estados muestran que la coalición oficialista ya no opera con la misma estabilidad de antes. El PVEM busca consolidarse como fuerza independiente y ha comenzado a marcar distancia ante el desgaste de Morena.

A ello se suma la incomodidad que genera “Andy” López Beltrán dentro del partido. De acuerdo con versiones citadas por Político MX, consejeros morenistas podrían renunciar ante la posibilidad de una candidatura federal para el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien ya enfrenta cuestionamientos por señalamientos de viajes lujosos y su posible relación con la trama del huachicol fiscal.

Morena enfrenta así una tormenta simultánea: caída en encuestas, desgaste de marca, fracturas con aliados, señalamientos de corrupción, acusaciones de narcopolítica y rechazo ciudadano en plazas donde antes presumía músculo político.

El partido que prometió ser distinto hoy carga con los mismos vicios que decía combatir. Y si la tendencia continúa, la crisis no será solo de imagen: podría convertirse en una fractura electoral de consecuencias mayores.

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