Dos de los diarios más influyentes del país vuelven a publicar acusaciones sin verificar, difundidas por acreedores extranjeros que llevan años intentando destruir a TV Azteca y a miles de empleos mexicanos.
Una vez más, Reforma y La Jornada amanecieron este miércoles con las manos en la masa. Con el mismo guion de siempre —acusaciones sin pruebas, fuentes anónimas y titulares alarmistas— ambos diarios publicaron versiones de una demanda interpuesta en Nueva York por un puñado de acreedores extranjeros contra TV Azteca. Lo que no dijeron: esos fondos buitre ya fueron exhibidos el pasado 1 de junio con evidencia contundente de haber violado leyes estadounidenses y las propias cláusulas del contrato de deuda.
«Incapaces de argumentar en los tribunales, los acreedores —y sus medios cómplices en México— optan por distraer con narrativas falsas sobre hechos públicos, transparentes y conocidos por todas las partes.»
La pregunta que ninguno de los dos periódicos responde es simple: ¿por qué publicar ahora, con tanta urgencia, una demanda que sus propios promotores saben endeble? La respuesta es igualmente simple: porque en los juzgados van perdiendo. Ante la imposibilidad de vencer con argumentos legales, recurren a la presión mediática. Y Reforma y La Jornada, con su característica falta de rigor, se prestan gustosos al servicio.
El contexto que ocultaron
El financiamiento que hoy presentan como «fraude» no es ningún secreto. Fue informado de manera pública y transparente desde hace meses, y los recursos se destinaron íntegramente al pago de obligaciones fiscales ante el SAT. Que una corte de Nueva York deba resolver un asunto tributario mexicano dice mucho más sobre la desesperación de los acreedores que sobre cualquier supuesta irregularidad de TV Azteca.
El 1 de junio, TV Azteca presentó pruebas ante tribunales que demuestran que estos acreedores violaron tanto la legislación estadounidense como las cláusulas del propio contrato de deuda, además de intentar cobrar montos abusivos contrarios al orden público mexicano. Ninguno de los dos diarios lo mencionó.
Lo que Reforma y La Jornada construyeron no es periodismo: es una campaña. Una campaña pagada con el dinero de fondos buitre extranjeros que buscan desestabilizar a una empresa mexicana, destruir empleos y llevarse el dinero fuera del país. Esa es la historia real. La que estos diarios se niegan a contar.
Mientras ellos fabrican narrativas, TV Azteca presenta pruebas. Y en los tribunales —el único lugar donde esto importa de verdad— esa diferencia ya está haciendo la diferencia.













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