La entrega del general en retiro Gerardo Mérida Sánchez ante autoridades de Estados Unidos no solo sacudió al gobierno de Sinaloa. Lo verdaderamente delicado está en lo que, según versiones cercanas al caso, habría llevado consigo al cruzar hacia Arizona: una caja con videos, memorias USB y documentos que podrían convertirse en material probatorio contra figuras de alto nivel vinculadas a la 4T.
Esa caja es hoy el elemento que más incomoda al oficialismo. No se trata únicamente de una declaración, de un rumor político o de una filtración más. Se habla de archivos, registros y documentos que Mérida Sánchez buscaría entregar al Departamento de Justicia de Estados Unidos para fortalecer su posible colaboración como testigo protegido.
Ahí está el verdadero temor: que el caso deje de moverse en el terreno del discurso político mexicano y pase al terreno de las pruebas judiciales en Estados Unidos.
Para Morena, el riesgo es enorme. Si el material que lleva el exsecretario de Seguridad de Sinaloa tiene valor probatorio, podría golpear directamente al grupo político de Rubén Rocha Moya y abrir nuevas líneas sobre la relación entre poder local, crimen organizado y decisiones tomadas desde los niveles más altos del gobierno.
La 4T sabe que el problema no es solo Mérida Sánchez. El problema es lo que pueda contar, lo que pueda documentar y, sobre todo, lo que pueda probar.
Entre los temas que presuntamente formarían parte de ese paquete de evidencias estarían documentos relacionados con la liberación de Ovidio Guzmán López en Culiacán en 2019, así como posibles señalamientos sobre financiamiento irregular a campañas de Morena. De confirmarse, el expediente dejaría de ser un asunto sinaloense para convertirse en una bomba política nacional.
Por eso el nerviosismo. Porque mientras en México el oficialismo puede intentar controlar la narrativa con conferencias, acusaciones de intervencionismo o llamados a la soberanía, en una corte estadounidense el peso no está en el discurso, sino en los documentos, los testimonios y las pruebas.
La caja del general amenaza con romper el blindaje político que durante años protegió a Morena de los señalamientos más graves. Y esta vez, la respuesta no dependerá solo del aparato de comunicación de la 4T, sino de fiscales, jueces y agencias estadounidenses.
La pregunta ya no es únicamente qué sabe Gerardo Mérida Sánchez.
La pregunta es qué trae en esa caja.
Y eso, precisamente, es lo que tiene con miedo a la 4T.













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