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NI PARA MANIPULAR LOS DATOS: desde Palacio intentaron desacreditar a TV Azteca y terminaron exhibidos

En Morena parecen haber llevado la manipulación del discurso oficial a un nuevo nivel: ahora ni siquiera necesitan cambiar los datos, basta con contarlos a conveniencia. El problema es que esta vez el documento original estaba ahí, disponible para cualquiera que quisiera revisarlo.

Liz Vilchis reapareció en la conferencia matutina para utilizar el estudio de Reuters sobre consumo de noticias en México como argumento contra la credibilidad de TV Azteca. Pero al contrastar sus afirmaciones con los resultados citados del propio informe, la narrativa presentada desde Palacio Nacional comenzó a desmoronarse.

Según la información difundida sobre el estudio, TV Azteca aparece como uno de los principales referentes informativos del país y destaca por su alcance semanal entre los medios tradicionales evaluados. Es decir, el mismo reporte utilizado para intentar desacreditar a la televisora contenía datos que difícilmente respaldaban el golpe político que se pretendía construir desde la mañanera.

Y ahí está lo verdaderamente grave.

No estamos hablando de un militante publicando propaganda en sus redes sociales, sino de información presentada desde un espacio oficial, financiado con recursos públicos y encabezado desde Palacio Nacional. Cuando desde ahí se seleccionan, acomodan o interpretan datos para atacar a un medio crítico, la discusión deja de ser solamente sobre TV Azteca: se convierte en una discusión sobre la utilización del aparato gubernamental para combatir adversarios.

Morena lleva años construyendo una narrativa en la que el Gobierno determina quién miente, quién informa correctamente y qué periodistas merecen ser exhibidos públicamente. Ahora, en medio de la discusión sobre los derechos de las audiencias y las nuevas facultades regulatorias sobre los medios, el episodio resulta todavía más preocupante.

Porque si el poder político pretende convertirse también en árbitro de la verdad, lo mínimo que debería exigírsele es que presente completa y correctamente la información que utiliza.

Esta vez ocurrió lo contrario.

El intento de desacreditar a TV Azteca terminó poniendo bajo la lupa a quienes lanzaron la acusación. Y dejó una pregunta incómoda para el Gobierno de Morena: si son capaces de torcer la interpretación de un estudio internacional frente a millones de personas, ¿qué garantías existen de que mañana no harán exactamente lo mismo para justificar sanciones, restricciones o nuevas presiones contra los medios que les resultan incómodos?

La corrupción no siempre consiste en llevarse dinero público. También puede consistir en corromper instituciones, información y espacios oficiales hasta convertirlos en instrumentos de propaganda.

Y cuando ni siquiera pueden hacerlo sin que los datos originales los contradigan, el problema ya no es solamente la manipulación.

Es la impunidad con la que creen que pueden intentarla.

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